De razones y pasiones

Rafael Pérez Cárdenas

Es una verdadera pena ir a Coatepec. No sabemos que hicieron mal sus habitantes, pero pareciera que invocaron todas las plagas posibles para que hoy la bella y tranquila ciudad se haya convertido en un pueblo sucio, descuidado, anárquico, inseguro, pero sobre todo, vulnerado por un gobierno municipal que ha transitado entre la delincuencia y la corrupción desmedida.

Luego de la gran expectativa que causó hace cuatro años el triunfo de Roberto Pérez Moreno “Juanelo”, un personaje muy popular y carismático, su efímero gobierno resultó ser una larga noche para Coatepec. En poco tiempo, el político inventado por la fidelidad se convirtió en un depredador; sin el menor escrúpulo, solapó y se vinculó a la delincuencia que azotó por meses a la pacífica capital del café.

Al mismo tiempo, impulsó un crecimiento anárquico de fraccionamientos y unidades habitacionales, permitiendo toda clase de abusos en contra el medio ambiente y el desarrollo urbano. En pocos meses, la ciudad en su conjunto se volvió un desastre de inseguridad y anarquía, que le dejó millonarios dividendos al presidente municipal que hasta la fecha sigue prófugo, acusado del peor de los delitos.

Tras su huída –la licencia suena a un cinismo extremo- en abril de 2015, todo parecía indicar que la calma volvería a Coatepec. Pero no fue así.

El actual gobierno municipal que encabeza Ricardo Palacios es un desastre; sobre las denuncias de desvío de recursos y corrupción –tan sólo en la cuenta pública de 2015 tuvo observaciones por más de 15 millones de pesos, la mayor cifra de todos los Ayuntamientos del Estado-, pesa también el ejercicio de gobierno municipal que no tiene pies ni cabeza, alejado de la gente, y con una enorme opacidad financiera.

Sólo para poner un ejemplo. Mientras municipios más pequeños, con menos recursos técnicos y financieros como Emiliano Zapata, tienen un sistema de cobro del impuesto predial a través de internet, tiendas de conveniencia e instituciones bancarias, en Coatepec no hay de otra que ir directamente a la tesorería del palacio municipal. Así, sólo el alcalde sabe cuánto ingresa a las arcas municipales.

Pero resulta que eso tampoco es garantía de cumplir con las obligaciones tributarias. Durante los dos primeros meses del año, el sistema informático de la tesorería se ha caído infinidad de veces, lo que llama a sospecha; ayer mismo, el palacio municipal permaneció cerrado al público sin explicación alguna, salvo que se hayan tomado de manera irresponsable los días de carnaval –Coatepec ya no estaba considerado-, o hayan temido que los antorchos que tomaron el parque central quisieran entrar al inmueble.

En este escenario, resulta un verdadero milagro que no le hayan retirado la denominación de Pueblo Mágico que logró hace más de una década y que los puso en el mapa turístico nacional. Hoy el palacio municipal luce viejo y desvencijado; el parque se ha convertido en una verdadera monserga de vendedores ambulantes que da al traste con toda la norma establecida por la Secretaría de Turismo.

Se trata además, de comerciantes de frutas, verduras y baratijas que bien podrían ocupar un espacio en el mercado adjunto y no frente al palacio municipal, ante la complacencia y complicidad del Ayuntamiento. Y para completar la grotesca fotografía, decenas de manifestantes retozan bajo el sol quemante ante la mirada indiferente de la policía municipal; los visitantes no pueden caminar con confianza ni sus habitantes logran desarrollar sus actividades con normalidad.

Si Coatepec ha logrado mantenerse a flote es por su gente, no por la desgracia de su gobierno. La ciudad se mantiene de los mejores restaurantes de la región, de un comercio creciente y de actividades que atraen al turismo, a pesar de la imagen deplorable de la ciudad en su conjunto.

Se ve muy difícil que el PRI pueda mantener el gobierno municipal. No obstante los buenos candidatos que se han registrado, pesa la máxima colosista de que lo que hacen los gobiernos sus partidos lo resienten. Y no hay que explorar mucho sobre lo que se tiene que hacer: el nuevo gobierno debe rescatar a la ciudad del abandono en el que se encuentra y devolver el orgullo de ser un pueblo mágico, un referente internacional de belleza extraordinaria.

Mientras tanto, Coatepec hoy es una vergüenza.

Las del estribo…

1. Hace una semana se formalizó el relevo en la delegación estatal del CISEN. Con la visita del Secretario Osorio Chong, se espera se confirme el cambio en la delegación de la SEGOB. Al parecer, algo falló en la comunicación y operación política.
2. El gobierno del estado de Veracruz, el Senado de la República y la presidencia municipal de Boca del Río, además de la candidatura a la alcaldía de Veracruz y la eventual herencia del gobierno estatal parecen haber rebasado el límite de tolerancia del CEN del PAN. No suena descabellada la versión sobre la declinación de Fernando, considerando que nunca se debe perder lo más por lo menos.

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