Salvador Muñoz/

Los Políticos/

Ernesto Villanueva, investigador de la Organización Nacional Anticorrupción, propuso al ex gobernador Javier Duarte de Ochoa como uno de los representantes más corruptos para competir contra el presidente de Senegal y el primer ministro de Zaire en el Récord Guinness.

Fue una de las notas principales a finales de febrero. Lo mismo veía la nota en portales locales que nacionales. Mi primera reacción fue abogar a Santo y Sagrado Niño Dios del Paso Perrón para que ello fuera una broma, pero el segundo párrafo me abofeteaba:

“Y lo digo en serio, no es broma, ha sido ya propuesto Javier Duarte para que forme parte y muy probablemente gane y quede en el Récord Guinness de la persona más corrupta del mundo”, afirmaba Villanueva.

II
Días antes, coincidí en un café con el alcalde de Alamo, Ricardo Serna Barajas y con el amigo Omar “el Cariño” Miranda, quien me presumía el récord Guinness que este municipio logró un 3 de mayo de 2015, durante las celebraciones de la anual Feria de la Naranja. Fue el vaso de zumo más grande jamás realizado.

El entusiasmo de “el Cariño” Miranda fue atajado por el edil, quien comentó que los 1 mil 70 litros que habían abatido la anterior marca de 500 litros, en una ciudad de España ya los habían rebasado recientemente… no supo decirme el lugar pero sí asegurarme que al menos este año, estaría difícil tratar de repetir la hazaña… por falta de recursos.

Pero nada que Google no solucione… 400 trabajadores de Altadis, una empresa tabacalera, se congregaron en Valencia para obtener un vaso de jugo de naranja con capacidad de 1 mil 525 litros exprimidos en aproximadamente una hora. El jugo fue donado a casas de asistencia social.

III
En Veracruz somos especialistas en récords absurdos… digo absurdos porque no hay lugar para la competencia. Me explico: dónde más se hace un arroz a la tumbada tan rico… o la minilla alvaradeña… o el tapixte de pollo… o la enchilada alteña… y llevan el agregado de “más grande del mundo”. Caso aparte merece los 1 mil 78 bailarines al ritmo de la Bamba…

A fuerza de ser sincero, prefiero estos récords que el que propuso el investigador Ernesto Villanueva con Javier Duarte, que lejos de resarcir el tejido social tan lastimado, lo daña más.

Bueno, pues ese día, cuando Villanueva anunciaba su propuesta, ocioso como es uno, mandé una carta a Guinness World Records preguntando por el candidato y la categoría… de inmediato recibí un mensaje: “En cuatro semanas nos comunicaremos con usted…” ¡Pero no! Pasó una semana y esta mañana de martes, recibí lo siguiente:

“Muchas gracias por su interés en Guinness World Records.
No existe una categoría de récord para el político más corrupto. Hemos recibido recientemente algunas solicitudes para que consideremos esta categoría como un nuevo récord a otorgar. Todavía no se ha decidido si se creará o no un nuevo récord en este sentido, pero las propuestas similares recibidas en anteriores ocasiones fueron descartadas debido a la dificultad en estandarizar y comparar cada uno de los casos a nivel mundial. En este momento, el récord más similar que monitorizamos es el del país más corrupto del mundo, siendo Somalia el país que aparece en primera posición.

“Esperamos que nuestra respuesta haya sido de utilidad y reciba un cordial saludo.

Guinness World Records”
En pocas palabras, Duarte al menos no entrará al Guinness y lo más sano que podemos esperar los veracruzanos es que sí entre a la cárcel.

Nomás le dio un empujoncito
En la boda del empresario Fidel Kuri Grajales, donde se dejó correr como pólvora que el diputado federal Alberto Silva Ramos había agredido a Othón González con un vaso y que “la sangre había llegado al río”, los pocos comensales que aún estaban presentes en el recinto del Colegio de las Vizcaínas, en la Ciudad de México, cuentan que la historia está muy padre… ¡pero no fue así! Ya estaban por retirarse a eso de las cinco de la mañana, cuando se cruzaron Othón González y Silva Ramos, intercambiaron unas palabras y el legislador dio un empellón al empresario de medios quien perdió el piso y cayó. Y mientras unos levantaban a Othón, el famoso Cisne se retiró y hasta ahí quedó la cosa. Bueno, ésa es la otra versión y al final, cada quien se queda con la historia que mejor convenga…

La incógnita de Anilú
Sergio Omar Viveros Dorantes sigue siendo la gran incógnita en torno a Anilú Ingram Vallines, después de que a principios de este año, lo designara subdelegado para la Operación de Redes en la delegación federal de Sedesol. La razón: es considerado un indiciado por la PGR.

Es cierto, hay una denuncia de hace dos años, en contra de un ramillete de funcionarios en ese entonces encabezados por Marcelo Montiel Montiel y entre éstos se encuentra Sergio Omar, a quien lo mínimo que le endilgan es haber ordenado quitar la leyenda de “No Negociable” a los cheques de beneficiarios en aras de que “cualquiera” pudiera cobrar esos documentos.

Hay quienes dicen que su re-incorporación a Sedesol es porque él “sabe cómo masca la iguana” y más en un periodo electoral donde los programas de Blindaje salen sobrando.

Hay quienes aseguran que conoce por dentro la estructura de los Yunes ya que participó como tesorero del ayuntamiento de Boca del Río en el primer período como edil de Miguel Ángel Yunes Márquez. Falso. María Cristina Montaño Martínez fue la primera tesorera pero duró poco. Su función fue ocupada por Adrián Viccon Basto, hoy tesorero de Sefiplan… Por lo tanto, se descarta eso… lo cierto es que hay una denuncia en su contra por la presunción de una serie de delitos cuando fungió como Coordinador de Programas y Areas de Apoyo en Sedesol federal… y que hoy ocupe un cargo al lado de Anilú, sigue siendo la incógnita.

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