Sergio González

Estamos a 81 días de la jornada electoral de este año. En esa fecha habrá elecciones locales en 14 entidades federativas; 12 de ellas serán para renovar el Ejecutivo del estado. De ellas, 9 están hoy en manos del PRI y en 5 de ésas (Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz) no se conoce la alternancia en el Ejecutivo local. En las 3 restantes (Oaxaca, Puebla y Sinaloa) gobiernan políticos emanados de alianzas de varias fuerzas políticas que hace 6 años derrotaron al tricolor.

En otras dos entidades, en las que no está en juego la gubernatura, podemos informar que en Baja California se elegirá sólo a diputados y presidentes municipales y en la Ciudad de México se elegirán sólo diputados a la Asamblea Constituyente.

Tratándose de puestos de elección popular en disputa, veremos que en total son 12 gubernaturas, 965 ayuntamientos (aunque en Oaxaca 417 se decidirán por usos y costumbres), 239 diputaciones de mayoría relativa y 209 de representación proporcional o plurinominal.

Eso significa que, en total, se contenderá por 1,425 posiciones, aunque bien podrían ser 1,465 si se cuentan como puestos de elección popular a los 40 diputados a la Asamblea Constituyente que serán designados de manera directa por las cámaras del Congreso de la Unión (14 cada una), por el Presidente de la República y el jefe de gobierno de la CDMX (6 cada uno).

Si por cada uno de esos puestos en disputa se registrara un candidato por partido, que son nueve, estaremos viendo 12,825 aspirantes haciendo campaña, sin contar los candidatos independientes que pudieran rebasar el umbral del registro.

Es una elección muy grande, pues 37.2 millones de electores podrán votar (el 45.47% de la lista nominal nacional, con corte al 4 de marzo). Además, por sus dimensiones electorales y políticas, naturalmente la joya de la corona es la Asamblea Constituyente capitalina, cuya lista nominal asciende a 7.4 millones de electores, lo que representa el 9% del total nacional. En segundo lugar tenemos a Veracruz, cuya lista nominal contiene 5.6 millones de probables votantes, lo que es el 6.9% de la lista nacional. Les siguen de cerca Puebla (4.2 millones, 5.2%), Oaxaca (2.7 millones, 3.4%), Chihuahua (2.6 millones, 3.2%) y Baja California (2.5 millones, 3.1%).

Quizá lo más importante es que no habiendo una elección federal que distrae la atención de los medios y de la sociedad misma, como sucedió el año pasado, podremos ver con mayor claridad si en realidad funciona bien el sistema de distribución de competencias entre el INE y los institutos y comisiones electorales de los estados en este nuevo modelo competencial nacionalizado que creó la reforma constitucional de hace un par de años.

Finalmente, hay que observar con cuidado otro gran tema del que escribiré más adelante: el de la fiscalización electoral, sobre todo a partir de que la atribución ahora reconcentrada de manera exclusiva en el INE podría seguir mostrando signos de agotamiento y sobrecarga por haber decidido, muy temprano en 2014, no delegar esa función a los OPLE, que no lo hacían tan mal.

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