Xalapa, Ver., 4 de octubre de 2016 (Notimex).- En un inicio, el principal origen de la lluvia ácida eran los contaminantes ácidos en la atmósfera por el carbón que se utilizaba como combustible en las ciudades, ahora los fertilizantes en el sector agrícola son la principal causa.

El origen de la lluvia ácida ya no es por el azufre, sino por los óxidos de nitrógeno usados en los fertilizantes, indicó el director del Programa Nacional de Deposición Atmosférica de Estados Unidos (NADP, por sus siglas en inglés), David A. Gay. En un comunicado de la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el investigador explicó que el sector agrícola los emplea para acelerar la cosecha de maíz para que ésta sea abundante.

“Antes se trataba de proteger la fuente de comida y la industria alimentaria nos apoyaba, pero ahora que les decimos que ellos son la fuente de lluvia ácida, ya no les gusta tanto”, señaló Gay. El directivo mencionó que se comprobó un cambio en los elementos primordiales de la lluvia ácida, pues los sulfatos se transformaron en óxidos de nitrógeno que en gran parte provienen de los fertilizantes.

También aumentó el amoniaco procedente de fertilizantes y del confinamiento de los animales, además del sodio, cloro y bromo que componen los herbicidas, puntualizó el investigador. La lluvia ácida puede producir daños severos en los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como un deterioro indirecto en la salud humana por el consumo de peces o agua contaminada. Además, la contaminación ácida deteriora los monumentos históricos y culturales, al grado de que existen casos donde las ruinas en su totalidad desaparecieron a causa de este fenómeno, aseguró el especialista.

De acuerdo con estudios del investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Humberto Bravo Álvarez, El Tajín, en Veracruz, es una zona arqueológica con daños importantes a causa de la lluvia ácida. En el Departamento de Contaminación Ambiental del CCA de la UNAM, el grupo de investigación, dirigido por Bravo, evalúa la deposición ácida en la Ciudad de México y en la costa del estado de Veracruz.

Bravo explicó que por la posición geográfica de la Ciudad de México en forma de cuenca cerrada, la salud de la población se ve muy afectada por los niveles de contaminación que, inclusive, exceden 200 veces los límites permitidos.

En tanto, Gay indicó que en materia de concientización existe un camino largo por recorrer, pues a muchas personas les gusta tener ciertas comodidades sin importar el impacto ambiental que estas producen. “Estamos muy lejos de llegar a concienciar sobre este asunto, pues en lo personal nos gusta el agua caliente, tener cuatro autos y un celular que enchufo cada 15 minutos”, apuntó. “Una combinación de este estilo de vida y un cero impacto al ecosistema es imposible. La pregunta es qué queremos y qué podemos dejar ir”, añadió.

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