* ¿En qué momento Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta dejó en segundo plano la responsabilidad legislativa para emprender una lucha personal en defensa de sus intereses?

Moisés Sánchez Limón/

ENTRESEMANA/

Cd. de México. 10 de marzo de 217.- El affaire Barbosa-PRD exhibe la ausencia de rubor y ética política entre quienes han perdido el respeto al Poder Legislativo y a ellos en lo personal, una arena en la que dirimen diferencias en la lucha por el poder, olvidándose de la encomienda que les da el voto popular para legislar en beneficio social, no usar el fuero y el cargo en temas personalísimos.

Tal vez cuando cayó en la cuenta de que la gubernatura del estado de Puebla se le escapaba entre los intereses del PAN que no permitirán perder, el año próximo, ese bastión del que Rafael Moreno Valle Rosas hizo su feudo personal para apisonar su cruzada por la Presidencia de la República.

Bueno, en todo caso el desencuentro de senadores que llegaron al cargo bajo las siglas del PRD y hoy lo desconocen porque sus aspiraciones del futuro mediato no tienen espacio en los planes del perredismo rumbo a la sucesión presidencial, beneficia a la causa de Andrés Manuel López Obrador, que cumple su objetivo de desmantelar al partido que lo llevó a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y durante más de una década le abrió espacios a vastos recursos públicos y privados.

En fin. Hoy se sabe que de los 19 senadores que integran a la bancada del PRD en la llamada Cámara Alta, 15, entre ellos Barbosa, tienen un pie fuera y en vías de integrar la bancada de Morena, que podría ser el caso, aunque sería enunciativa porque por ley no se puede integrar una bancada cuando está avanzada la Legislatura.

¿Y qué será de los cuatro senadores perredistas restantes? La bancada puede desaparecer o, al final del affaire, quedar bajo control de los 14 notables que han cerrado filas en torno de Barbosa.

Lo cierto es que ese desencuentro que tiene en crisis a la bancada perredista, evidencia ausencia de ética en busca del poder político. ¿Todos con Andrés Manuel? Están en su derecho, más éticamente no pueden hacer trabajo político en aras de una persona que ha despreciado al PRD. ¿También desprecian al partido que les ha dado fama y fortuna? ¡Bah!

Y, mire usted, desde la acera de enfrente han dado una lección. Guste o no, se simpatice o no con el PVEM, pero el coordinador de los diputados federales del Partido Verde Ecologista de México, Jesús Sesma Suárez, le llamó a las cosas por su nombre, ajeno a la diplomacia parlamentaria de su compañero de partido y presidente de la mesa directiva senatorial, Pablo Escudero.

Sema conminó a Miguel Barbosa Huerta a dejar la coordinación de los senadores del PRD, porque es, dijo, inmoral que pretenda mantenerse en ese cargo, cuando trabaja para otro instituto político.

“El empeño del senador Barbosa Huerta de apoyar a un aspirante presidencial de otro partido y querer mantenerse como coordinador de su bancada en el Senado de la República, es antiético e inmoral”, puntualizó el diputado verde.

Este tipo de acciones del senador Barbosa, sostuvo Sesma, solo alejan a la ciudadanía de los políticos. Por ello lo llamó a que “por el bien de la clase política del país, debe retirarse de la coordinación del PRD”.

Aún más, le dijo al senador poblano que actúe con congruencia y privilegie la política, la ética y la moral, por encima de lo jurídico, además de que ya no desprestigie la política, porque eso es lo que ha alejado a los ciudadanos de la participación.

En efecto, este asunto tiene mucho de desprecio por la ética política, es inmoral invocar un status al que se renunció. Dicen y dicen bien que no se puede mamar y dar de topes. En la cruzada personal por llegar al gobierno poblano, asiéndose de un partido que ha despreciado al propio, al de nacencia, Barbosa perdió la capacidad de ruborizarse. Vaya, vaya. Conste.

VIERNES. El Estado aplica por primera vez las Asociaciones Público-Privadas, las llamadas APP’s, como un novedoso instrumento para generar proyectos de beneficio público, con recursos privados. La SCT, de Gerardo Ruiz Esparza, ha echado mano de este recurso para la construcción, modernización y conservación de infraestructura carretera. Tal es el caso de las autopistas Querétaro-San Luis y Coatzacoalcos-Villahermosa, dos APP’s de conservación que suman una inversión de más de 9,530 millones de pesos para mantener en óptimas condiciones 291 kilómetros, durante los próximos 10 años.

Un esquema redondo donde el Estado no pierde rectoría, se comparte riesgos, se trabaja bajo índices de desempeño y se generan empleos. Así de claro lo dejó Ruiz Esparza en la presentación de la Estrategia de Impulso a los Proyectos de Asociación Público-Privado, que tuvo lugar ayer jueves en Nacional Financiera. Digo.

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