Palabra de Mujer

Billie J Parker/

Los feminicidios en México tienen cifras equiparables a la escalada de violencia extrema de género a lo que sucedía en Ciudad Juárez, al inicio del siglo XXI, y que fue catalogado como una vergüenza nacional. No comparamos la escala sino la emergencia.

En México cada 3.4 horas una mujer es asesinada, aproximadamente dos mil 555 al año y son 12 estados del país los que menos garantizan una vida libre de violencia y segura a las mujeres (SEMMéxico.com).

Ellos son Baja California, Michoacán, Colima, Guanajuato, Sonora, Querétaro, Veracruz, San Luis Potosí, Quintana Roo, Morelos, Jalisco y el Estado de México, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim).

Los municipios donde se han dado estos crímenes en los primeros meses recabados por SEM México en el 2016 son Papantla, Tecolutla, Nautla, Álamo, Tuxpan, Maltrata, Cuitláhuac, Actopan, Emiliano Zapata, Coatepec, Xalapa, Acula, Atoyac, Medellín de Bravo, Cosamaloapan, Coatzacoalcos, Minatitlán, Soteapan, Cosoleacaque y Jáltipan. 110 agresiones en Coatzacoalcos y Xalapa con el récord de desapariciones de mujeres, con 19 en 2014; 21 en 2015 y 37 hasta el 30 de septiembre.

Durante el mes de septiembre se duplicó el número de feminicidios en Veracruz con 14 casos reportados por el monitoreo de medios de la Universidad Veracruzana, cuando la media era de seis, por lo que detener esta situación ya tiene un carácter de emergencia nacional, afirmó la directora del Instituto Municipal de las Mujeres en Xalapa, Yadira Hidalgo a Veracruzanos.info.

En el 2002 las mujeres marchábamos contra los feminicidios en la frontera norte de México, cubiertas con un velo negro que aún guardo por ahí, convencidas que si no actuábamos, como bien expresó en su poema “Ellos vinieron” el alemán Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller (1892-1984), erróneamente achacado a Beltroch Brecht, percibimos que tarde o temprano esa violencia nos alcanzarían a todas.

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada

Quienes teníamos posibilidad y libertad de visibilizar la creciente violencia contra las mujeres en un medio de comunicación libre en el 2002, en mi caso Excélsior, en ese entonces manejado por los mismos reporteros y por ello lo desaparecieron, alzábamos la voz para arengar !”Ni una muerta más, ni una mujer menos”!

En aquel tiempo las feministas éramos igualmente descalificadas, estigmatizadas, pero también acosadas institucionalmente en el incipiente nuevo siglo de la humanidad. Las instituciones eran cómplices del incremento de la violencia cuando entramos a competir laboralmente con ellos, pero la violencia ha llegado a extremos de mantenernos con amenazas personalizadas de grupos de interés que no quieren competencia.

A 17 años seguimos levantando la voz pero observamos con tristeza que quienes recién se incorporan a la lucha por una vida digna y sin violencia para las mujeres, lo hacen con discrecionalidad, la solidaridad se regatea, la lucha feminista se escamotea.

El caso Veracruz es emblemático, más mujeres asesinadas que en otras entidades y con menos solidaridad de las mismas mujeres, y en donde las víctimas son criminalizadas y juzgadas con mayor severidad que a los varones.

La agresión a las mujeres es crítica y el Estado no responde. Las mujeres se comportan indistintamente frente a los diversos hechos que privan de su vida a una mujer, como se puede analizar en el estudio de dos casos recientes: Puebla y Veracruz, estados vecinos.

La muerte de Tania Verónica Luna, la estudiante destacada de Sociología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) ahorcada por un conocido, y el crimen contra la destacada estudiante de Comunicación de la UV, Génesis Urrutia Rodríguez, mutilada y quemada, se gestaron casi el mismo día: los fatídicos 28 y 29 de septiembre, en Puebla y Veracruz, respectivamente.

A Tania, veracruzana de nacimiento y radicada en Puebla, su conocido Luis Humberto O. la habría asesinado para vengar el hecho de que supuestamente le dio un pastel con droga a su hermano “Paco”, según lo asentado en la carpeta de investigación 3817/2016/Centro en la FGE Puebla, en una indagación que le llevó a la Fiscalía poblana solo 5 días.

De Génesis, veracruzana de nacimiento, secuestrada en el puerto de Veracruz, nada se sabe de sus asesinos porque la Fiscalía no procedió a tiempo, alegando que solo estaban desaparecidos y luego vinculó el caso con el crimen organizado. Tarde fue cuando dio vista a la PGR para que tomara la investigación de los jóvenes que levantaron ese día. Versiones extraoficiales hablan de una venganza contra su pareja.

A Tania la mataron en un contexto donde se denuncia que el feminicidio crece en Puebla. Tanía fue la víctima número 63 de asesinatos de mujeres en la entidada vecina, durante el 2016. Seis casos de feminicidios de estudiantes en tres años.

En Veracruz, Estela Casados González, presidenta del Consejo Consultivo del Instituto Veracruzano de las Mujeres, nos informó que tiene registro de la desaparición de 200 mujeres, homicidios violentos 99, de ellos 74 víctimas de crímenes que tienen características de feminicidios y en el caso de Génesis así se perfila, ya que inocente le tocó pagar por su compañero por el hecho de ser mujer.

En Puebla cinco días después del homicidio de Tania, un grupo de activistas salió a las calles para exigir justicia y terminar con estos crímenes. Los manifestantes se plantaron ante las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, donde expresaron un “¡Ya Basta!” el repudio de la comunidad universitaria y más de 160 colectivos, organizaciones, asociaciones y otros exigieron por escrito un cese a la violencia en el estado.

En Veracruz, donde se habían reportado entre seis o siete feminicidios por mes y para septiembre se registraron 14, es decir se duplicó la cifra, solo dos, si, dos colectivos mostraron repudió al asesinato número 100 con extrema violencia de mujeres veracruzanas; la UV, Universidad donde estudiaba la víctima veracruzana emitió un comunicado y sus compañeros universitarios saldrán este lunes a marchar.

Un día después de la marcha de las mujeres organizadas en Puebla la fiscalía detuvo al presunto asesino de Tania.

En Veracruz la tardanza en la actuación de los ministeriales dio como resultado que no se les rescatara y al final la masacre de los jóvenes. La PGR no solo no informa, sino que justo cuando los familiares identificaban a sus hijos mutilados, la Procuraduría cuya titular es una mujer Arely Gómez, emitió un comunicado que generó confusión al señalar que la mujer desaparecida de Veracruz de nombre Génesis N, había sido hallada en la Ciudad de México, generando expectativas falsas.

La titular del IMMX lamentó que en estos delitos se esté elevando “la saña con la que se hacen en Veracruz, lo que habla de un odio intrínseco contra las mujeres que se expresa con esa manera y crueldad de matarlas”.

Exigió a las autoridades del Gobierno del Estado establecer una estrategia contundente contra la emergencia que se presenta en materia de agresión a mujeres y feminicidios.

De la politización de algunos actores sobre los casos, mejor ni comentar ya que indigna como desde los socorridos correos electrónicos desde donde difaman a quien no esté con ellos, acusan a la rectora de no intervenir en un asunto de seguridad de Estado, del Estado nacional y del estado de Veracruz:

La descomposición social que han dejado las dos últimas administraciones con su comportamiento y permisividad -por colusión u omisión- con el crimen organizado en Veracruz, y que resulta intolerable,

Como lamentable es que en Veracruz persista la estrategia de la cultura patriarcal de alimentar la competencia entre mujeres, bajo el mito que no podemos estar juntas, obstaculizando que frente a los sucesos terribles que les suceden a las mujeres de nuestra familia, nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país, del mundo, no nos agrupemos solidariamente en una hermandad de género con el objetivo de buscar la seguridad de todas y como consecuencia de la sociedad en general.

!Para pensarse!

*Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana conceptualiza el término de Sororidad como: “La alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida”.

Refiere a una nueva experiencia práctica intelectual y política entre mujeres que pretende materializarse en acciones específicas. “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”, según define Lagarde.

*En los términos prácticos del Modelo de Protocolo feminicidio se entiende como: “la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión”.

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