Xalapa, Ver; 06 de marzo 2016.- Como cada años el día 5 de marzo de 2016, se celebra la familia por lo que el Decanato Norte de la ciudad de Xalapa llevó a cabo la Jornada por la Familia, en un acto de reflexión, oración y convivencia familiar.

El Arzobispo de Xalapa, Mons. Hipólito Reyes Larios y los sacerdotes del Decanato Norte, los presbíteros Joaquín Dauzón, Hugo Gasperín, José de Jesús Cabañas, Elías Soto, Alejandro Jiménez, Sabino Lázaro, Samuel Sánchez y José Manuel Suazo Reyes celebraron la Sagrada Eucaristía, efectuándose en un ambiente de fiesta y armonía.

La Jornada se celebró en el contexto del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, inaugurado por el Papa Francisco el pasado 8 de diciembre de 2015. Por ello, más de 1500 personas de diferentes edades, se dieron cita en la parroquia San Juan Evangelista de la Colonia Revolución para tratar el tema de LA FAMILIA ESCUELA DE MISERICORDIA.

“La misericordia es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad… por ella Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado” (Misericordiae Vultus n. 2).

La familia como una “comunidad de vida y amor” es sin duda una escuela donde se aprende y pone en práctica la misericordia que nos asemeja a Dios.

En efecto en la familia tenemos una gran oportunidad de ejercitar las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos y enterrar a los difuntos, como las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia los defectos de los demás y orar por los vivos y difuntos.

La familia no sólo vive la misericordia hacia fuera con otras personas, sino también al interior de sí misma, con sus mismos integrantes.

Todas las virtudes misericordiosas de un modo o de otro se observan y se transmiten en la familia. No existe familia perfecta, en todas aparecen las dificultades y las adversidades y es ahí donde se necesita la misericordia. La misericordia es la que sostiene a las familias porque en ellas se da de comer, de beber, se nos reviste no sólo de ropa, sino también de muchos valores que nos ayudan a integrarnos en la comunidad humana.

La familia es quien nos acoge al momento de nacer, nos protege y nos recibe de muchas maneras; la familia se convierte en un hospital cuando estamos enfermos; ella nos ayuda a sanar nuestras heridas y a superarlas. Es en familia donde aprendemos la solidaridad para visitar los presos y los enfermos, así como enterrar a los difuntos.

También en la familia se practica las obras de misericordia de tipo espiritual, como la enseñanza y la corrección; en familia aprendemos el arte de comunicarnos con los demás; ahí se nos ayuda a crecer; se nos ofrece consuelo cuando experimentamos la tristeza; en familia aprendemos a perdonar, a practicar la paciencia y a orar.

Por ello consideramos que la familia es parte fundamental de la sociedad y de su desarrollo. Pues de la manera como aprendamos a relacionarnos, resolver los problemas, convivir y construir relaciones de encuentro con los demás, de esa misma manera estaremos capacitándonos para construir la sociedad. En efecto, muchos de los graves problemas que lamentamos hoy se han aprendido, permitido o tolerado en familia.

No alegramos por las JORNADAS DE FAMILIA que se estarán organizando en todos los decanatos de la Arquidiócesis de Xalapa, al mismo tiempo nos congratulamos con las diferentes instituciones que este domingo 6 de marzo organizan LA CARAVANA POR LA FAMILIA para promover los valores humanos y universales; felicitamos a los organizadores y a todos los que participan en ese evento. La familia es un regalo maravilloso que debe brillar y seguir dando sus frutos; es realmente motivante observar a familias caminando con sus hijos, lanzando porras y mensajes positivos sobre la grandeza y belleza de la familia.

En la familia se fragua el futuro de la humanidad, por ello debemos cuidarla, protegerla y fortalecerla para que tengamos mejores ciudadanos interesados en el bien común.

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