Astrolabio Político

Luis Ramírez Baqueiro/

“La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.” – Tácito.

La hecatombe ha comenzado, tras 90 días de gobierno, parece que la suerte ha empezado a cambiar para el gobierno del cambio, que tan grave es la situación que el propio gobernador Miguel Ángel Yunes Linares debió salir a intentar enmendar la plana, ante la ineficaz acción de sus operadores políticos tanto en el Congreso como en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) en donde por ningún motivo, se digan a explicar a fondo como y de qué forma se podría resolver la severa crisis financiera del estado heredada por el paso de las dos últimas administraciones.

Cuando el pasado martes tras convocarse a sesión extraordinaria para poder analizar y sacar la iniciativa de reestructuración de la deuda se debió retirar de la orden del día, la especie de suerte que venía arrastrando el gobierno de la alternancia se terminaba.

Y es que las malas noticias comenzarían a llegar como una especie de maldición preludio a la visita que el presidente de México, Enrique Peña Nieto realizará a Tuxpan este jueves, para poner en operación el nuevo puerto de aquella localidad.

Si la explicación que en espacio de 45 minutos debió dar el mandatario estatal hubiera sido convincente quizá en la próxima sesión extraordinaria a la que convoque la Comisión Permanente del Congreso del Estado se podría aprobar dicha propuesta, ahora de nueva cuenta en comisiones, pero lo cierto es que, la explicación aclaró algunas cosas, pero dejó más dudas en suerte.

En primer lugar, los datos aportados confirmaron lo que por muchísimo tiempo se fue señalando tanto por investigadores, como por columnistas en el sentido de que a Veracruz, el gobierno del prófugo Javier Duarte lo estaba intentando llevar al extremo de dejarlo literalmente desmantelado y con una serie de minas, que cual campo, detonaran provocando la paralisis y de paso la destrucción del proyecto Yunista en cualquiera de sus posibles versiones.

Para Duarte de Ochoa, estaba claro que el tema del saqueo, formaba parte de un entramado plan, que provocaría la desaparición del gobierno estatal, al colapsar todo tipo de negociación financiera tras el incumplimiento de todos los compromisos contraídos con instituciones crediticias.

La muestra evidente de ello, es por ejemplo saber que de cada 100 pesos del gobierno, 50 de ellos, se destinan al pago de servicios personales. Sí, nóminas y sueldos de la burocracia, que de paso resulta a ser la más cara de los 32 entidades federales, pues tan solo en ese concepto se destinan 46 mil millones de pesos anuales, lo que representa el 40.5% del presupuesto destinado para ello.

Ahora bien, aun cuando el estado ha sido declarado en “Emergencia Financiera” desde el pasado 12 de diciembre, las acciones emprendidas, no terminan de mitigar el excesivo gasto corriente que la administración enfrenta, y aun cuando fueron dados de bajas cientos de ex funcionarios, ex empleados del gobierno, las dependencias responsables de ejecutar las medidas de austeridad, continuaron reemplazando los espacios vacantes que habrían logrado ganar, por lo que el problema continúa.

Si a este escenario, nada halagador, se le suma que lo que actualmente representa la deuda de Veracruz a corto y con instituciones crediticias por 47 mil millones de pesos, misma que ha sido sometida a presiones leoninas por parte de los acreedores, bajo el entendido, que dichas condiciones fueron contratadas para perjudicar al gobierno actual, el asunto termina menos de cuadrar.

El mandatario estatal ha explicado que con el proceso de reestructuración se lograría un ahorro más menos cercano a los mil 800 millones de pesos anuales, los cuales comprendemos serán empleados para atender necesidades prioritarias del estado, lo que el gobierno estatal, ni su mandatario explican, es como, cuando, de que forma se habrá de hacer frente a ese diferencial de déficit que quedará ahí latente y que imposibilita al gobierno estatal a poder repuntar financieramente hablando.

Y es que si usted aprecia que actualmente Veracruz tiene un ingreso anual de 100 mil millones de pesos, y el gobierno Estatal presupuesta en la Ley de Egresos erogar 120 mil millones de pesos, la diferencia de 20 mil millones de pesos, hace y provoca una importante cantidad de dudas.

De entrada comprendemos que los mil 800 millones menos de ahorro producto de la reestructuración impactaran en ese déficit, pero será mínimamente, pues, habrá de permanecer latente cerca de 19 mil millones de pesos, de los cuales, nadie habla, nadie explica, que habrá de ocurrir.

Y es ahí donde la iniciativa de esta reestructuración toma tintes falaces, pues, lo que aparenta ser la gran panacea al problema financiero de Veracruz, no resulta ser, ni un mendigo mejoralito o aspirina para la terrible cruda que dejó el gobierno del infausto prófugo.

Las dudas siguen ahí, latentes, claras, diáfanas como el cristal con el que se pretende conducir este gobierno, por ello, y por el bien de la administración estatal, será momento de tomar medidas drásticas y dolorosas, o verdaderamente se hacer un ejercicio de ajuste profundo del gasto, o simplemente todo esto es y seguirá siendo lo que comienza a ser llamado como “las falacias de la reestructuración”.

Sextante.

Si resulta ser cierto el hecho de que el tema de la reestructuración no aprobada en el Congreso se operó desde el Senado por conocido legislador peroteño, con la intervención de un importante alcalde de Veracruz, en el afán de que fuera incorporada la posibilidad de acreditarse el pago de los adeudos con ayuntamientos desde la misma reestructura, bien podría resultar cierta la versión de que Javier Duarte no estaría muerto, con lo cual, el plan de maniatar a Veracruz desde el punto de vista financiero, para ser cobrado como baraja de cambio llegado su momento en el proceso electoral, toma mayor fuerza.

Y es que todo parece indicar que los astros comienzan a realinearse en favor del priista senador que por suerte apellida igual que el actual mandatario estatal, aun que provienen de familias distintas.

Al tiempo.

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Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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