Astrolabio Político
Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La traición, aun soñada, es detestable.” – Félix María de Samaniego.

La caída de Javier Duarte no es resultado de la casualidad, la forma en cómo se construyó su derrumbe es producto de actos premeditados, consensuados, articulados y debidamente planeados.

A Javier Duarte, lo traicionaron y lo dejaron cargar con las culpas.

El sucumbir de su gobierno fue el resultado sistemático de una serie de hierros cometidos por la incapacidad para gobernar, aunada a un desorden total en el manejo de la cosa pública, la burbuja embriagante del ego, fueron suficientes para aislar al jefe del Ejecutivo y obnubilarle la de la realidad.

Su principal debilidad fue siempre la orfandad, esa que no supo cómo llenar y que suplió con la presencia del mentor político –que lo cobijo, sobajo y utilizó, pero que le enseño las mieles que ofrecen el detentar el poder- los amigos, y que posteriormente lleno, con la presencia de aduladores y vende almas, que en su afán de sacar una raja de la cercanía con el jefe del Ejecutivo, le venden su alma al diablo mismo.

Quizá sabedores del desenlace parcial de esta tragicomedia veracruzana, comenzamos a comprender, que el hoy prófugo, fue vilmente engañado por toda su banda de secuaces –aclarando que esta columna, no pretenden para nada en erigirse en defensora de la culpabilidad o inocencia del hoy prófugo- pero si hacer evidente que su extinción es resultado de las pasiones del hombre, confirmando así, que el juego político es sin lugar a dudas una construcción de hechos y realidades movidos por la pura ambición.

La más reciente orden de aprehensión girada por un juez federal a petición de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), obtuvo el día de hoy una orden de aprehensión en contra del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, el cual se encuentra sustraído de la acción de la justicia, para responder sobre su probable participación en la obstaculización de las funciones públicas de los funcionarios electorales del Organismo Público Local Electoral del Estado de Veracruz (OPLE), al negar los recursos económicos necesarios para desarrollar adecuadamente el funcionamiento en materia electoral en la entidad.

De los trabajos de investigación realizados por el agente del Ministerio Público de la Federación, en funciones de Fiscal Federal, se logró tener por satisfechos los elementos que la ley señala como delito, así como la probable participación del hoy sustraído de la acción de la justicia, en el ilícito contemplado en el artículo 7, fracción IV de la Ley General en Materia de Delitos Electorales, que menciona que se impondrán de seis meses a 3 años de prisión a quien Obstaculice o interfiera el desarrollo normal de las votaciones, el escrutinio y cómputo, o el adecuado ejercicio de las tareas de los funcionarios electorales.

Y es que esta determinación, no hubiera llegado, si quienes tenían encargado el tema electoral no le hubieran fallado, y eso nos remite al caso del famoso Gabriel Deantes Ramos, ese que presumía tener el control del órgano electoral local, así como todo el control electoral del estado, ese mismo que presumió que Ranulfo “Tonicho” Márquez Hernández era un párvulo a su lado en la materia.

Ese que afirman presumió poder realizar clones de las boletas electorales en sus imprentas ubicadas en Xalapa y Coatepec y que se volvieron una especie de Leyenda Político Urbana.

Ahora comienza a tomar sentido como es que este vendedor de celulares consiguió que la autoridad no lo encarcelase para en total impunidad, lograr librar la cárcel y no resarcir los cuantiosos millones que acusan haber desviado del erario para su disfrute y aprovechamiento personal.

Aunado a ello, a Duarte lo traicionaron sus dos principales prestanombres, Moisés Mansur Cysneiros y José Juan Janeiro Rodríguez, uno ahora vive en Canadá, el otro habita en España, ambos gozan de la impunidad que les dio el haber vendido al amigo, para salvar sus respectivos pellejos.

De aquella red presentada por el entonces gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares y publicada por el Diario Reforma a mediados de noviembre de 2016, en la que se hablaba de más de al menos 36 personajes, hoy, ninguno está en la cárcel.

Es más, muchos se desconocen sus paraderos, a otros, los acompaña el fuero, como es el caso de Edgar Spinoso Carrera o Vicente Benítez, entre muchos más.

De esta manera se confirma que la caída inconcebible del hoy prófugo Javier Duarte no pudo ser concebida sin mediar de por medio, una de las debilidades humanas, “el miedo” que se transformó en “traición” cruel y pura y que hoy lo convierten en un proscrito del que nadie quiere recordar su nombre, para no seguir alimentando el odio contenido que provocará en la población un punto de quiebre entre hacer valer la ley o castigar con su propia mano a los sinvergüenzas y ladrones que se decían cuidar los intereses del Gobierno de Veracruz y de sus casi ocho millones de habitantes.

Al tiempo.

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Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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