José Luis Ortega Vidal/

CLAROSCUROS/

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Si en el estado de México se juega la pre-elección por la Presidencia de la República a relevarse en el 2018, en la entidad veracruzana contamos con el segundo escenario en importancia respecto al mismo proceso.

Josefina Vázquez Mota es la pre-candidata más consolidada del PAN en el Edomex y su trayectoria política la convierte de suyo en una rival fuerte.

No obstante, si analizamos la figura de Vázquez Mota desde la perspectiva de sus pros y sus contras encontramos el nexo de los 900 millones de pesos que el gobierno federal asignó a su organización Juntos Podemos, como un lastre que le pesará en la pugna electoral.

Se trata de un tema que, aunque superado en lo legal, será machacado frente al rostro de la abanderada panista.

Un punto a favor de Josefina lo representa su ubicación como rival política de la pareja Felipe Calderón-Margarita Zavala, a quienes acusa de haberla abandonado a su suerte en la contienda presidencial del 2012.

La figura de Felipe Calderón en el México de hoy posee un insoportable tufo a guerra interna e inútil contra el narcotráfico con una estela de muerte imparable.

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Ahora bien, no obstante ser una candidata fuerte, Josefina Vázquez Mota tiene como riesgoso respaldo al “joven maravilla”, Ricardo Anaya, líder nacional del PAN y causante de un importante divisionismo que no termina de solucionarse en sectores claves de su partido.

El visto bueno de Anaya es un lastre más que un apoyo a Vázquez Mota
En ese sentido, la abanderada panista cojea de la misma pata que el pre-candidato del PRI e integrante del tan añejo como nefasto grupo Atlacomulco en el Edomex: Alfredo del Mazo, primo –aunque trate de ocultarlo- del presidente Enrique Peña Nieto.

En la historia de México ningún presidente había obtenido un nivel de aprobación tan bajo desde que este método se empezó a emplear –de manera privada con Carlos Salinas de Gortari y pública con Vicente Fox Quezada- como Enrique Peña Nieto.

Ha sido y es el peor presidente mexicano de acuerdo a la perspectiva de la población.

En este momento, EPN cuenta con una aprobación que no llega al 10 % y oscila entre el 6 y 8 %.

En un examen escolar con escala del 0 al 10, Peña Nieto obtendría un 0.6 o 0.8 de calificación. Esto es grave, por donde se le vea.

Si bien es cierto que en el Edomex el PRI nunca ha perdido una elección, la del próximo primer domingo de junio corre el riesgo de ser la del estreno.
La rival a vencer para los candidatos del PAN y el PRI es la abanderada de MORENA, Delfina Gómez.

Los contras de Gómez son casi nulos; si acaso el escaso conocimiento de su figura política en la entidad con más electores del país, pero tal situación se resuelve con dos meses de una campaña electoral profesional.

A diferencia de Alfredo del Mazo, que se debe esconder de su primo el presidente, la candidata de MORENA se apoya en su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador.

Polémico desde luego, personaje que desata pasiones políticas y parte en extremos toda línea electoral donde estás con él o estás contra él, lo cierto es que AMLO representa el líder partidista más conocido del país.

Al mismo tiempo, a diferencia de Peña Nieto, su nivel de aprobación crece y crece.

López Obrador es, en este momento, el puntero en precandidaturas a la sucesión presidencial del 2018 y está consciente de que en los resultados electorales del Edomex y Veracruz se juega su última oportunidad para acceder a Los Pinos.

Delfina Gómez cuenta con el respaldo de AMLO y eso la convierte en la rival a vencer ante el PAN y el PRI, partidos que de ganar los comicios de marras se fortalecerían frente a MORENA y el tabasqueño de cara al 2018.

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En Veracruz, hemos dicho, la contienda para renovar 212 alcaldías se mueve en un escenario donde la alianza PAN/PRD que llevó a la gubernatura a Miguel Angel Yunes Linares y MORENA, la segunda fuerza política veracruzana, enfrentan a un PRI cada día más confuso, debilitado, dividido, cuyos cuadros políticos corren de un lado a otro a refugiarse en el panismo/perredismo o en el morenismo.

Un punto común caracteriza, sin embargo, a los rivales fuertes: las posibilidades de ganar desatan ambiciones, codicias y se dividen.

Un ejemplo ocurre en el distrito electoral XXI, con cabecera en Cosoleacaque, al sur de Veracruz.

Allí, MORENA cuenta con delegados municipales en la cabecera distrital así como en los municipios de Oteapan, Zaragoza, Chinameca, Jáltipan, Soteapan, Pajapan, Mecayapan y Tatahuicapan.

Su coordinador distrital es el maestro jubilado Lucas Martínez Torres, nativo de Jáltipan, municipio del que fue miembro del cuerpo edilicio cuando militó en el PRD.

Jáltipan fue gobernado por el profesor Aristeo Hernández Facundo, veterano promotor del pensamiento político de izquierda en el sur veracruzano y maestro jubilado del Cbtis 48 de Acayucan.

Tras su paso por la alcaldía, Aristeo Hernández Facundo fue secuestrado y meses después apareció un cuerpo en una fosa clandestina.

Las autoridades aseguraron que se trataba del cuerpo del ex maestro y político izquierdista pero la familia se negó a aceptar tal versión.

Lucas Martínez Torres fue un hombre cercano a Aristeo y a su muerte continuó con su trayectoria política.

Cuando fue edil -se cuenta en Jáltipan- murieron sus padres a quienes una hermana suya cuidaba en la población de Casas Viejas.

El hoy coordinador de MORENA acudió al lugar y tras el sepelio de sus progenitores hizo las gestiones para quedarse con la propiedad en cuestión y dejar al margen a su congénere.

Hoy, Lucas Martínez Torres cobra 20 mil pesos mensuales en su calidad de coordinador de MORENA en el distrito XXI y se ha registrado como aspirante a la candidatura por la alcaldía jaltipaneca.

Es juez y parte. Cobra por coordinar y aspira a ser beneficiario directo de esa coordinación.

Tal situación se está viviendo en varias regiones de Veracruz bajo el visto bueno de Rocío Nahle García y Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, este último líder formal de MORENA en la entidad aunque la que manda es la diputada zacatecana representante del distrito once de Coatzacoalcos.

En Veracruz, el PAN/PRD y MORENA se enfrentan a sus respectivas imágenes en el espejo y lo que ven es una medusa por lo que quedan petrificados a cada momento.

Sólo los salva el PRI que luce peor, con muy poco tiempo para pagar por sus pecados y decapitado.

Pero ojo: el 2018 representará un escenario distinto para todos.

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