SemMéxico, Cd. de México, 7 febrero 2017.- Las posibilidades en México de vivir una vejez digna para la mayoría de las personas adultas mayores son muy remotas, porque ese sector de la población tiene el índice de desarrollo social más bajo en este país.

Pobreza, maltrato o abandono caracterizan a ocho de cada diez adultos mayores en México, según ha documentado el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

En tanto que el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición encontró que aproximadamente el 16 por ciento de esa población sufre de golpes, agresiones psicológicos, insultos o robo de sus bienes.

Sólo el 24.8 por ciento de las personas mayores de 60 a 74 años es considerada “no pobre y no vulnerable” por ingresos o carencias sociales, de las cuales el 54 por ciento son mujeres.

En tanto que el 15.6 por ciento de los adultos de 75 años y más no muestra tampoco carencias para vivir su vejez, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El INEGI ofreció una cifra diferente al Consejo Nacional de Población (CONAPO) sobre la población de adultos mayores porque los contabiliza a partir de los 60 años, a diferencia de éste que lo hace hasta los 65 años de edad.

Así, la población mayor de 60 años superaba, en 2013, los 10.9 millones, según el Inegi, lo cual representaba más del 9.3 por ciento de la población total.

De esa cifra, 5.7 millones de adultos de 60 y más años se encontraban en situación de pobreza multidimensional (tanto por ingresos como por carencias sociales), lo que equivale al 43.7 por ciento de este grupo poblacional.

Mientras que la incidencia de pobreza multidimensional afectaba a uno de cada dos adultos de 75 años y más (51.1 por ciento), de acuerdo con un estudio socioeconómico del Inegi de 2014.

El 40.9 por ciento de los adultos de 60 a 74 años también se encontraba en esa situación, y poco más de 4.5 millones de personas de este grupo de población, estaban en situación de pobreza moderada.

Para CONAPO, en el año 2010 había 7 millones de personar mayores de 65 años, de las cuales 3.8 millones eran mujeres y 3.2 millones hombres.

En ese entonces, sólo el 19 por ciento fueron identificados como “no pobres y no vulnerables” del total de esa población. El resto presentaba una o más carencias y más reducidos ingresos.

La cifra de adultos mayores creció en 2013 en más de 700 mil personas, por lo cual la cifra se elevó a 7 millones 737 mil 600, de los cuales 4.18 millones eran mujeres y 3.55 millones hombres.

CONAPO calcula que esa población crecerá a 9.77 millones en 2020, 5.32 millones serán mujeres y 4.44 millones serán hombres.

Estima que para el 2030, la cifra de personas adultas mayores llegará a 13.85 millones; en 2040 crecerá a 18.9 millones, mientras que en 2050 la cifra se elevará a 23.13 millones con 65 años o más de edad.

Ello significará importantes retos para revertir la pobreza que afecta a la mayoría de la población de la tercera edad con políticas públicas que sepan hacer frente al problema.

El primer paso es reconocer sus condiciones de vida, las cuales son las más vulnerables de la estructura social en el país, como lo destacó un estudio del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República.

El documento muestra las condiciones de precariedad y desigualdad a la que se enfrentan, y revela que el 86.4 por ciento de la población adulta mayor no tiene derecho a servicios de salud por parte de su empleo, y solamente el 13.6 por ciento contaba con esa prestación.

México no ha firmado y menos ratificado, hasta el presente, la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos de las Personas Mayores, por lo cual no se puede avanzar mucho en el reconocimiento, garantía y exigibilidad de los derechos de los adultos mayores.

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