Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La mayoría de los hombres no carecen de fuerza, sino de constancia.” – Víctor Hugo.

Visitar Puebla, permite dimensionar con claridad cual fue el tamaño del atraco al que nos enfrentamos los veracruzanos.

Cuando se ha mensionado que el ahora prófugo Javier Duarte y su sequito de compinches, profanaron la confianza del los poco ocho millones de habitantes de estas tierras, resulta díficil de dimensionar si no contamos con un paralelo que permita, por supuesto, dimensionar el nivel del atraco.

Cuando Juan Manuel Portal repitió hasta la saciedad que el gobierno del Veracruz que ya cambio no acreditaba cerca de 45 mil millones de pesos, intentanbamos pensar en función de que representaba dicho desfalco, pero nos topabamos con pared en el imaginario, al no poder equiparar el tamaño de la obra que podría haberse dejado de ejecutar.

Bajo esa premisa, quienes han podido visitar la capital poblana, les resulta mucho más facil, poder practicar ese ejercicio, en función de la cantidad de obra pública que el recientemente terminado gobierno del panista Rafael Moreno Valle ejecutó.

La impesionante transformación a la que se sometió a la ciudad poblana, es el mejor parametro para visualizar lo que esa horda de rateros, logró amazar bajo el amparo del poder en Veracruz.

El desarrollo de puentes, y de autopistas en Puebla, evidencian que cuando el recurso es puesto y dirigido a favor de los que más lo necesitan las políticas públicas son el mejor parametro para calificar de positivas las intensiones de un gobernante.

En Puebla los señalamientos de corrupción, al igual que en Veracruz, están a la orden del día, pero cuando cuestionas a los habitantes, refieren, al menos, aquí está visible en que se gasto el recurso, para que la contratación de deuda.

En cambio ese mismo cuestionamiento en Veracruz, es imposible de realizarse, ante la nula ejecución de obra, y a la mínima que se hizo, quedó simplemente rebasada por la serie de cuestionamientos respecto a las formas en que se entregaron las licitaciones, la forma en que la poca obra fue ejecutada, con materiales de pesima calidad, que tras su puesta en operaciones, ya presentan daños visibles, como la avenida Lázaro Cárdenas de Xalapa, en donde tras escasos tres o cuatro años, se muestra agrietada, con visibles fallas estructurales, y con la evidencia en los hechos de que más valía guardarse dos o tres pesos que hacer las cosas como se debían.

Vaya Veracruz y corrupción se convirtieron en sinónimo, para vergüenza de los que habitamos la región.

Ojalá los veracruzanos tuvieran la posiblidad de visitar la capital del poblana, y con ello, abrir los ojos a una realidad que ofende y lastima, pero que nos deja ver, el tamaño del gran robo que se cometió en Veracruz.

Esperemos que pronto esto termine y se le devuelva a la entidad, lo que mal habidamente se robaron.

Esperemos por el bien de nuestro estado, que nunca más retorne al gobierno, personajes de esta ralea que evidenciaron que su objetivo fue dejar en alto no la política, si no su habilidad como verdaderos oficiosos del crimen.

Al tiempo.

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