Buenos Aires, 15 de marzo 2017 (ACIPrensa).- Obispado de Merlo-Moreno en Argentina decidió trasladar al P. Padre Eduardo Farrell, que se desempeña hace nueve años como Párroco en la iglesia Sagrado Corazón, de Cuartel Quinto en la provincia de Buenos Aires, con el fin de preservar “su integridad física ante reiteradas amenazas e intimidaciones”.

Los hechos se remontan al 15 de diciembre de 2016, cuando el militante del Movimiento Popular La Dignidad, del barrio Cuartel Quinto, César Méndez, falleció por un balazo de los “transas”, personas vinculadas al mundo de las drogas, que habían tomado una casa.

Una semana después, los vecinos organizaron una marcha pacífica en la localidad bonaerense para pedir justicia por la muerte de Méndez. El P. Farrell fue el único orador en esa ocasión y a partir de entonces, comenzaron las intimidaciones.

El comunicado de la Diócesis de Merlo-Moreno emitido el 13 de marzo, señala que “en los últimos tiempos numerosas personas, creyentes o no, militantes de Iglesia o no, han recibido claras señales de que su accionar y su prédica significaban una molestia para los sectores que se desenvuelven al margen de la ley”.

“Con gran preocupación y profundo dolor observamos cómo la violencia, en sus más diversas manifestaciones, se va naturalizando en nuestras comunidades. Todos los días tomamos conocimiento de hechos violentos algunos de una gravedad extrema como es la pérdida de vidas humanas”, citó el texto.

El mensaje, firmado por el Obispo de Merlo-Moreno, Mons. Fernando Carlos Maletti; el Obispo Auxiliar, Mons. Oscar Eduardo Miñarro; y el Vicario General, P. Fabián Sáenz, alertó del avance “del comercio de drogas ilícitas”, junto con el “peligroso deterioro de la salud de nuestros jóvenes” y los “brutales enfrentamientos por el control del territorio”.

El mensaje precisó que el trabajo en prevención de la “drogadependencia” muchas veces “suele colisionar con los mezquinos y oscuros intereses de quienes solamente buscan el poder territorial y el rédito económico a cualquier costo”.

Por su parte, la Comisión Nacional de Justicia y Paz se solidarizó con las personas que sufren amenazas “por su valiente oposición al mal” y se unen “a quienes honesta y desinteresadamente buscan la superación de los males en nuestra sociedad”.

En ese sentido, “la voz de la diócesis de Merlo-Moreno es valiente y profética, porque ni la indiferencia ni el temor cierran los ojos o acallan las palabras ante la injusticia”.

La problemática del narcotráfico en Argentina ya cobró una víctima entre el clero de ese país en octubre de 2016.

Se trata del P. Juan Heraldo Viroche, Párroco de Nuestra Señora del Valle en Tucumán, quien murió en la casa parroquial luego de que comenzara a denunciar públicamente en sus homilías a las bandas de narcotraficantes de su localidad.

El hecho llevó a los curas villeros de Buenos Aires, sacerdotes que trabajan en las llamadas villas miseria, a manifestar “que al padre Viroche lo mató la mafia que él denunció y por la cual fue amenazado”.

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