Por Billie J Parker

A tres meses que Flavino Ríos, le facilitó un helicóptero para que huyera, de Javier Duarte no se sabe nada.

Ni la CEAV, Comisión de Atención a víctimas, ni la Comisión de derechos humanos, CNDH, ni la auditoria superior ASF, ni la secretaria de la función pública, SPF, ni ninguna instancia atiende a las víctimas que reclaman abatir la impunidad. La promesa de Mguel Angel Yunes Linares de encarcelarlo se esfumó en el momento en que fue ungido como gobernante.

Ni que decir de la mano blanda de la procuración de justicia mexicana, federal y estatal, para la banda que saqueó a Veracruz y dejó como una estela oscura una descomposición social que se evidenció en los primeros días de enero.

La Procuraduría General de la República asegura que lo busca con una recompensa de 15 millones de pesos para quien lo encuentre, pero sólo se les ve persiguiéndolo en Twitter con sus mensajes cada 8 horas, como aspirina recetada por un engañoso sector salud, tres veces al día, para aliviar los gritos de dolor pero de la causa de ellos, no son sujeto de atención.

Millones de damnificados sin empleo, sin esperanza, desaparecidos, empresas cerradas, a punta de la quiebra, desasosiego, violación de derechos humanos, la peor época para la prensa, la mas indigna navidad de todas. Con bandillas de secuestradores y extorsionadores en cada pueblo y sin ninguna instancia que atienda.

Una descomposición política y social que poco le importa a la federación, cómplice exhibida del saqueo de estos tipos amparados hasta por el congreso de la Unión.

Ayer la revista Proceso informaba que en cajas de cartón abandonadas en la casa cateada el 16 de diciembre en el D.F., en la calle Amores de la colonia Del Valle, la Procuraduría General de la República (PGR) encontró 23 millones de pesos en efectivo.

Dice la PGR que presuntamente son del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa y según el reporte levantado en diciembre y dado a conocer hasta hoy, “probablemente Duarte de Ochoa no pudo llevarse las cajas al momento de su huida, presuntamente a Guatemala”. En ese entonces se supo era un millón de dólares pero hasta este miércoles lo reveló la PGR.

Escondido dicen en Guatemala, cerca de donde el padre Alejandro Solalinde evidenció que Duarte arribó, después de dejar a sus hijos en Coatzacoalcos, con sus abuelos Tony y Yazmin Tubilla, salió posteriormente hacia su escondite.

Javier Duarte de Ochoa es el saqueador número uno de Veracruz, dejando un ejemplo tan preocupante para las nuevas generaciones que valdría la pena profundizar en análisis sociológico, cuanto durará ese comportamiento permeando a un segmento social que solo ha visto corrupción en sus gobernados.

Las nuevas generaciones de veracruzanos no conocen otra manera de ser: o eres corrupto o te vas a ganar dinero fácil delinquiendo. Los jóvenes son carne de cañón del narco, de los incitadores a saquear, de cualquiera que quiera usarlos, explotarlos, matarlos. Sin esperanza de una mejor situación porque si son empleados, son utilizados dos meses sin sueldo y luego desechados como se exhibió en Plaza Lerdo este martes.

Esa es la fatal herencia que ha dejado Javier Duarte y Karime Macías, amparados por el poder de Enrique Peña Nieto, de Osorio Chong, de Luis de Videgaray y otros más del gabinete peñista que no estaban al margen de saber lo que ocurría, ya que las denuncias de su proceder eran públicas e interpuestas ante la autoridad.

Javier Duarte, hoy prófugo, desvió al menos 100 mil millones de pesos del dinero de los veracruzanos, según las ultimas cifras dadas a conocer por el nuevo gobernador Miguel A Yunes Linares, quien exhibe a Javier Duarte de Ochoa, mientras deja quietos a todos sus cómplices, entre exfuncionarios y legisladores locales y federales.

Duarte dejó en la quiebra a los veracruzanos y no hay manera de resarcir el daño de una infraestructura institucional lastimada y al borde del colapso, con versiones de un pronto golpe de estado ante la corrupta conducta del gabinete presidencial y el poder legislativo.

Hoy se sabe que las empresas fantasmas son el modus operandi entre los gobernantes de este país, arropados por los tres poderes. Una generación que ha dejado en el descredito a la clase política.

Se conoce que el estado de emergencia en Veracruz y el país se extiende hacia los 4 puntos cardinales: las inversiones huyen de México, el dólar se ha disparado, los gasolinazos de Peña ahogan a la gente, las tarifas de CFE a la laza constante, el saqueo a Pemex por bandidos descubiertos con traje y corbata; al presidente Enrique Peña Nieto lo reciben con gritos y amenazas la ciudadanía agraviada, el estallido social cocinándose, la hambruna, el incremento de la inseguridad, los carteles de la droga amenazando, la inminente legada de un gobernante en EU que odia a los mexicanos y que sabotea y extorsiona los inversionistas que escasamente llegan al pais.

“La impunidad alimenta la corrupción, acrecienta la inseguridad y genera más violencia”, dicen los enterados. Merryl Streep en su discurso lo dijo muy bien. si un poderoso realiza una acción pública en contra de otros, es como si les diera permiso de imitarlo.

¿Y Peña Nieto … En sus pactos…Envuelto en su burbuja autista que no se pone en los zapatos de sus gobernados, no ve el bien común y justifica sus errores con preguntas que solo sirven para hacer escarnio de su falta de liderazgo.

Peña Nieto solapó y esconde a Javier Duarte de Ochoa. Se benefició tanto del robo de Duarte como de los secuaces en las curules que hoy están bajó su ala, que luego de traicionar a quien los puso a salvo y los enriqueció ilícitamente corrieron a hacerse de sus cómplices en la cámara de diputados.

Duarte es pues apenas el hilo de la madeja que por su desmedida ambición, no solo no acabó con la pobreza a la que se había comprometido en su campaña, sino que la extendió a una clase veracruzana que le dio el beneficio de la duda. Y si me apura, la extendió vía la Conago hacia otras entidades como una epidemia del mal. de una persona sin moral, ni escrúpulos.

Javier Duarte, quien dejó a sus propios hijos en la indefensión porque aún cuando vean a su padre en Chiapas- a donde se los llevó su suegro-, como se sabe, nadie podrá librarlos del dolor de tener al peor padre que alguien pudo jamás tener, quitándoles el honor y orgullo y enviándolos de facto a la desvergüenza, siendo inocentes.

Hoy Veracruz esta sumido en una crisis económica y de inseguridad difícil de superar gracias a quien letras Libres nombró el personaje del año. (sería el personaje siniestro del año), poco margen de maniobra tiene el gobernante panista y las medidas adoptadas en su estreno como mandatario no son populares, el mismo reconoce un futuro nada esperanzador al aceptar la desaceleración en un estado nación ya de por si desacelerado, lo que implica hambre y mayor delincuencia, el círculo perverso.

Veracruz se hunde, y el futuro que nos quitó Duarte de Ochoa, pesa, duele, ahoga.

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