Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“Todos los hombres pueden caer en un error; pero sólo los necios perseveran en él.” –Cicerón.

Han transcurrido 103 días del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, para algunos, tiempo suficiente para exigirle resultados, aun cuando sinceramente, resulta un absurdo, querer pretender, si quiera comparar el esfuerzo desarrollado bajo circunstancias tan adversas en un periodo con respecto con otro.

Veracruz enfrentó a lo largo de los últimos 12 años una suerte de viacrucis en donde los sufrientes, no eran, ni si quiera lo han sido nuestros políticos, por el contrario, quienes han tenido que cargar con su cruz a cuesta han sido los casi ocho millones de habitantes de la entidad, porque el gran señor del Palacio de Gobierno así lo quiso.

De esta forma, los veracruzanos, debimos tolerar, sin que nos dieran mayor cuenta o resultado, los dos mil 192 días que duró el infernal Fidelato, ese que producto de las abominables consideraciones de su creador, habría de teñir el territorio veracruzano de rojo, ante el incremento de la ola delictiva que costó miles de muertos y desparecidos, un incremento considerable en la pobreza según cifras del Coneval, la presencia permanente del crimen organizado expresado la presencia especifica del grupo denominado como los “Z”, bajo esa visión que les llevo al colmo de los excesos a pintar de rojo, el mismo Palacio de Gobierno sede del Poder Ejecutivo, en ese afán desmesurado por todo verlo bajo ese color.

Aunado a ello, los veracruzanos debimos chutarnos otros dos mil 143 días que duró el detestable episodio emprendido por el ahora prófugo Javier Duarte, ese que de la mano de su esposa la señora Karime Macías Tubilla, dieron rienda a sus más inimaginables fantasías, que confirmaron que, las locuras tarde o temprano no rinden frutos, sin que la situación tanto económica, social, de salud, mejorarán en todo Veracruz.

Por el contrario, todo fue orillado a un extremo, al punto que en ningún rubro se generó algo positivo, por contradictorio que parezca, el episodio Duartista, lastimó hondamente a la sociedad, que llegó al punto de no levantarse contra la autoridad en ese afán de temor, y prudencia que a veces nos cuestiona al intentar saber ¿Por qué dejamos hacer y pasar a tan bandido gobierno sin hacer nada por detenerlo?

La lista de muertos, desaparecidos, violados, alcanzó una escala fuera de cualquier proporción, haciendo de Duarte de Ochoa, la especie de un dictador, con esbozos de caníbal, pues mientras más sangre corriera, más contento estaba, claro no sin antes hacer el berrinche de su vida cuando se le increpaba o cuestionaba sobre el tema.

Urgidos de su salida, llego Flavino Ríos Alvarado, gobernó la entidad, en medio de una crisis seria y severa con los munícipes que enfrentaron un conflicto que terminó en la toma del Palacio de Gobierno e incluso la Casa Veracruz, esa en la que Duarte se obnubilaba la mente pensando que el se merecía eso y más, porque esa era su suerte.

Así los 50 días de Ríos Alvarado sirvieron más de periplo para transitar entre lo que fue la peor época de Veracruz y el gobierno de la alternancia.

Hoy damos cuenta, que aun para cuando algunos no ven más que reflectores en la administración Yunista, está ya asentó al menos un par de buenos golpes a lo que fuera el peor periodo de gobierno en la historia reciente de Veracruz, la prisión preventiva contra Arturo Bermúdez, los procesos judiciales contra Leonel Bustos, Gabriel Deantes, la solicitud de desafuero contra el diputado Tarek Abdalá Saad son muestra de ese proceder en los primeros 100 días.

Y aun cuando no pretendemos erigirnos en defensores ni de unos, ni de otros, sino simples observadores de los hechos, lo cierto es que señalar que nada ha ocurrido es bastante irresponsable.

Evidentemente señalaran que en cuatro mil 385 días muchas cosas más habrán sucedido, pero la preguntas aquí que habríamos de realizarnos es ¿bajo las mismas condiciones económicas?, ¿enfrentaba la entidad los mismos escenarios?, ¿recibieron el mismo apoyo del gobierno federal?

Es claro que no.

La más reciente detención del ex gobernador Flavino Ríos Alvarado, confirma que la justicia al menos aquí parece se habrá de cumplir, pues aun cuando pensamos que, se está pretendiendo satanizar al minatitleco, lo cierto es que se le acusa de abuso de autoridad, tráfico de influencias y encubrimiento por favorecimiento, tras reconocer que facilito un helicóptero propiedad del Gobierno del Estado, para que el ahora prófugo pudiera evadirse de la acción de la justicia, los cuales habrán por un lado de comprobarle –de ser ciertos- y por el otro habrán de demostrar su inocencia –de ser cierta también-.

Los esfuerzos desarrollados por las administraciones estatales son ciertamente antagónicos unos de otros, pero usted ya conoce las causas y las razones.

Ahora quedará preguntarnos, ¿Quién se acuerda de los 100 primeros días?

Al menos tenemos claro que el senador Héctor Yunes Landa si se acuerda, pues ha emprendido toda una campaña, junto al líder estatal del PRI, Renato Alarcón y su fiel vocero, el ex diputado exhibicionista, Marco Antonio del Ángel para acusar que el gobernador no trabaja y que ha llegado el momento de dejar el show mediático para concentrar sus esfuerzos en otras acciones.

En verdad ¿esto abona a mejorar las cosas en Veracruz?, ¿Dónde estuvieron todos ellos, mientras Duarte y sus compinches, saqueaban la entidad?

En los hechos si de justicia hablamos, sería momento, que también los políticos, la aplicaran al menos, para evaluar lo que ha sucedido entre estos cuatro mil 485 días transcurridos, porque es claro que entre rojos, azules, amarillos y verdes, las diferencias son mínimas.

Al tiempo.

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Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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